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El diseño industrial, clave para la economía circular

El diseño industrial, clave para la economía circular

A pesar de todo lo que se ha avanzado, todavía es muy frecuente encontrar en los contenedores de desechos gran cantidad de productos que se podrían seguir utilizando. Algunos de ellos con materiales de mucho valor como los dispositivos tecnológicos y otros muy tóxicos como las pilas. Además, a menudo no separamos correctamente los residuos que generamos para que puedan ser reciclados y aprovechados (recogida selectiva).

Todo esto provoca que se acumulen en vertederos, lo que llega a ocasionar graves problemas tanto medioambientales (por las sustancias que se producen) como económicos (por el derroche que supone no aprovecharlos y por el alto coste del mantenimiento de estas instalaciones.

Esto es el resultado del modelo económico que predomina, hasta nuestros días, en el sistema productivo mundial: la “economía lineal”, basada en crear productos, usarlos y tirarlos. Así, para fabricar cada nuevo artículo que sale al mercado se gastan materias primas y se generan una gran cantidad de residuos.

Como alternativa para tratar de solucionar esta situación nace la “economía circular”, que rompiendo con todo lo anterior, propone un cambio relacionado con el ecodiseño, la funcionalidad, la reutilización… intentando conseguir que, una vez desechados, todos los materiales tengan una nueva vida.

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Por ello, la economía circular tiene dos beneficios principales. El primero es la generación de empleo, ya que no suele ser rentable su deslocalización. Ese traslado de sus centros de trabajo, sobre todo a países en vías de desarrollo, busca aumentar beneficios tanto por el menor coste laboral como por unas leyes ambientales más permisivas y unas condiciones de trabajo (derechos laborales) menos estrictas. La reutilización de los materiales además evita tener que generar nuevas materias primas disminuyendo o acabando con la dependencia exterior.

El segundo es el impulso obligado de la innovación tecnológica, una de las herramientas básicas para lograr el cambio hacia esa economía circular. Para conseguirlo habría que actuar tanto al inicio de todo el proceso (rediseñando la mayoría de los aparatos que utilizamos a diario para favorecer y hacer más sencilla la recuperación de las partes y componentes útiles para los nuevos) como en el paso previo a que los objetos vayan al vertedero (encontrando la manera de recuperar la mayor cantidad posible de materiales para los nuevos usos).

En resumen, las conocidas y tradicionales tres R (reducir, reutilizar y reciclar) se convierten en siete:

  • Rediseñar, para fabricar productos en los que vayan a la par la funcionalidad y la sostenibilidad (eligiendo bien los materiales, el diseño de los envases…).
  • Reducir la cantidad de productos que consumimos y los residuos que generamos.
  • Reutilizar los productos alargando su vida útil para intentar frenar el gasto energético y la generación de residuos.
  • Reparar los productos que no funcionen antes de fabricar uno nuevo.
  • Renovar todos los objetos antiguos para poder volver a usarlos para lo que fueron creados.
  • Recuperar materiales usados reintroduciéndolos en el proceso productivo.
  • Reciclar los materiales, recuperándolos para los procesos de producción como materia prima.

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El objetivo final es conseguir un “residuo cero”, es decir, eliminar totalmente los desechos que no se pueden volver a utilizar. Por imposible que parezca, en la Comunidad de Madrid ya hay municipios como El Boalo o Madarcos que han conseguido reducir a menos del 5 % los materiales que tienen que ser enviados a vertederos.

Como diseñadores industriales, nuestro papel en este proceso es fundamental tanto para eliminar malos hábitos (como la obsolescencia programada con la que se programa la vida útil de los productos decidiendo, intencionadamente, cuando tienen que dejar de funcionar) como ciertos errores claros de diseño (por ejemplo los aparatos que aún funcionan con pilas ya que, además de contener sustancias tóxicas, gran cantidad de ellas se tiran cuando no están gastadas del todo).

FotoPortada

Reciclaje, diseño y arte: Estudio Swine

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MDF 2019 / Madrid en el foco del diseño internacional.

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