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Así es el primer cyborg reconocido en el mundo

Así es el primer cyborg reconocido en el mundo

Se llama Neil Harbisson y es artista contemporáneo. Nacido en 1984 en Londres, es la primera persona reconocida como cyborg por el gobierno. Lo que le hace tan especial es que tiene una antena implantada en la cabeza que le permite escuchar los colores y recibir señales de dispositivos externos.


Un cyborg es una criatura que tiene elementos orgánicos y cibernéticos. Normalmente la finalidad de esta unión es restaurar o mejorar la parte orgánica con la tecnología, aunque hay casos de adquisición de nuevas funciones, como el del protagonista de este artículo. Cuando uno piensa en ‘cyborg’ no puede evitar irse a la ciencia ficción, sin embargo, está en el día a día: mismamente una persona que cuenta con un marcapasos podría considerarse como tal ya que no podría vivir sin ese mecanismo. En la actualidad este concepto se está gestando en diversos ámbitos: militar, médico y artístico, por ejemplo, los tatuajes digitales que se están desarrollando, los cuales son capaces de desbloquear tu móvil, y sustituir a tu tarjeta de crédito o DNI.

Lector de personas

Neil nació con una enfermedad denominada acromatopsia, que le hacía ver el mundo en blanco y negro. Con tan solo 20 años desarrolló el dispositivo que tiene ahora insertado en la cabeza. Éste consiste en un sensor que enfoca en la dirección que él mira y capta la longitud de onda de cada color que se le presenta, entonces produce una vibración correspondiente a dicha onda, la cual puede escuchar al transmitirse como sonido al cerebro. Básicamente, transforma las frecuencias de la luz en frecuencias audibles.

Hace un par de años Harbisson se encontró con un problema: no le dejaban renovar el pasaporte porque aparecía en la foto con la antena que tiene instalada y según las normas está prohibido salir con aparatos electrónicos. Él afirmaba que no llevaba tecnología, sino que ERA tecnología, y tras muchas cartas al gobierno consiguió que se le reconociera cyborg, pudiendo así ir a cualquier aeropuerto sin que le arrestasen en el intento.

Ahora Neil Harbisson y Moon Ribas han fundado una organización dedicada a ayudar a los humanos a convertirse en cyborgs. Su objetivo principal es extender y optimizar las capacidades humanas aplicando extensiones cibernéticas en el cuerpo. Los tres primeros sentidos en los que se han centrado son: la retrovisión (percibir lo que tenemos detrás), el sentido electromagnético (detectar dónde está el norte, como los tiburones) y la oreja infrasónica (escuchar sonidos de baja frecuencia, como los elefantes).

Además, Harbisson se dedica a pintar cuadros con los colores asociados a distintas melodías. Afirma, por ejemplo, que escuchar a Mozart es una experiencia amarilla. También crea “retratos sonoros” de la gente, convirtiendo lo que oye al ver sus caras en piezas que podemos escuchar. Su antena tiene Internet por lo que puede recibir colores de otras partes del mundo o incluso del espacio, al estar conectado con un satélite. El espacio no es negro ni silencioso pero nuestros limitados sentidos no pueden percibir lo que hay allí. Por ello, Neil utiliza literalmente Internet como un sentido, en vez de como herramienta de comunicación.

En una entrevista cuenta que el momento en que notó que su cerebro había cambiado fue cuando empezó a soñar en color. Sostiene además que el futuro tiende al cyborgismo y ya hay muchas personas que son cyborgs psicológicos. Por ejemplo, hace 15 años la gente decía “mi móvil se está quedando sin batería”, hoy se dice “ME estoy quedando sin batería”, como si uno fuera el móvil.

Neil junto a una de sus creaciones
Neil junto a una de sus creaciones

Destaca lo complicado que le fue a Harbisson encontrar un médico dispuesto a realizar la operación, pues muchos no veían ético añadir un sentido extra. Se puede, entonces, decir que hay dos posturas frente a este fenómeno. Hay quien está a favor de que las tecnologías emergentes asistan a la raza humana para crear una versión mejorada de nosotros, y quien no.

Concluyendo, la conexión entre humanidad y tecnología es cada vez más compleja y según va avanzando van surgiendo nuevas cuestiones ético-morales, como ¿Qué características humanas debe tener una máquina o robot para ser considerado persona? o ¿Cuántos dispositivos tecnológicos puede tener implantado alguien para dejar de considerarse hombre?

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