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Reverdificando las ciudades

Donde ahora hay asfalto, cemento y acero hubo en algún momento vegetación y naturaleza. Los espacios urbanos pasan factura al resto de ecosistemas y se estima que las ciudades crezcan en la próxima década un 30% ¿Son viables los ecosistemas urbanos actuales? ¿Es posible devolver a la naturaleza el espacio robado?

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Central Park, New York

Parece que en las ciudades no hay espacio para la naturaleza más allá de los parques (entendiendo naturaleza como vegetación) a pesar de los esfuerzos por crear nuevas zonas urbanas en armonía con esta. El principal problema suele ser la falta de espacio y en ocasiones el mantenimiento que requiere.

Por otra parte, los beneficios de incorporar zonas verdes a las ciudades empiezan a ser una necesidad inminente para mantener un ambiente no perjudicial para nuestra salud, tal y como recalcan los últimos episodios de contaminación generalizados de múltiples ciudades del mundo.

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Caixa Forum Madrid

Las primeras soluciones que se propusieron al respecto son los conocidos jardines verticales y azoteas verdes: zonas de vegetación sencilla (plantas herbáceas) situadas en las fachadas de los edificios y sus azoteas con el fin de reducir el CO2 mediante la fotosíntesis natural; así como la temperatura dado que la tierra de los maceteros se calienta menos que el asfalto o las fachadas de los edificios.

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Torres Bosco Verticale

En 2014 en Milán se dio un paso más allá construyendo el primer bosque vertical. Tras un arduo estudio de diseño e ingeniería, arquitectura y naturaleza se reconciliaron en las torres Bosco Verticale ideadas por Boeri Studio. Se trata de dos torres de 80 y 112 metros de altura que albergan más de 100 especies diferentes entre sus 11.000 plantas, 5.000 arbustos y 780 árboles. Si se dispusiese esta vegetación en un parque de manera tradicional se requerirían más 20.000 metros cuadrados (una cantidad de espacio de la que no disponen las ciudades ya asentadas), mientras que en las torres ocupan solo una décima parte y además albergan 113 viviendas: algo totalmente factible.

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Otro caso a destacar es el de Singapur. La ciudad lleva 45 años tratando de crear un hábitat natural en la propia ciudad. Se han plantado más de dos millones de árboles, convirtiéndose en la ciudad más rica en especies vegetales del mundo, y se han limpiado las vías fluviales para que la fauna que antes vivía allí vuelva.

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Pero la parte más llamativa del proyecto es la construcción de un parque urbano de 101 hectáreas en el corazón de la nueva ciudad en el que se encuentran los llamados ¨súper árboles¨. Estructuras de metal de 50 metros de alto con forma arbórea alrededor de los cuales crecen enredaderas a la vez que sirven de pantallas gigantes y generan electricidad gracias a paneles solares.

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Súper Árboles, Singapur

Cada vez más estamos concienciados con el medioambiente y la huella ecológica que dejamos. Debemos preguntarnos ahora si las ciudades que construimos son realmente como las queremos o si nos olvidamos de lo más importante, nuestras raíces. Como dice el científico David Attenborough en el documental ¨Planeta tierra¨ de la BBC,

¨Somos los arquitectos del mundo urbano, es nuestra responsabilidad hacer de este planeta un hogar no solo para nosotros¨.

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