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Un sujetador que detecta el cáncer de mama, ¿realidad o ficción?

Un sujetador que detecta el cáncer de mama, ¿realidad o ficción?

“Un adolescente, crea un sostén capaz de detectar el cáncer de mama en cuestión de minutos”. Así rezaba un titular que me encontré de casualidad por internet el otro día, muy impresionante a primera vista. “¡Perfecto para un artículo en el blog!” pensé, hasta que…


Julián Ríos Cantú es un joven mexicano de 17 años que, tras la muerte de su madre a causa de un cáncer de mama cuando él tenía 13 años, decidió crear un sujetador que detectara precozmente el cáncer de mama. Gracias a una colaboración entre la empresa de biosensores Higia, Julián y su equipo llevaron a cabo la idea.

EVA, como fue llamado su invento, funciona mediante una serie de biosensores integrados que, recogiendo datos térmicos, detecta posibles tumores cancerígenos. Para ello basta con usarlo durante una hora a la semana para que los datos recogidos puedan ser monitoreados; creando un algoritmo de pronosticación para cada usuario, que promete una eficacia del 93%.

EVA fue la creación ganadora del prestigioso certamen “Global Student Entrepreneurs’ Awards”, celebrado el año pasado en Frankfurt, en el cual competían 1700 miembros de más de 50 países del mundo. Gracias a este primer premio, Julián y su equipo, ganaron 20.000 dólares.

Llegado a este punto, me cuestioné cómo podía ser que un invento de este calibre no hubiese tenido la más mínima repercusión mediática, teniendo en cuenta que hacía un año que ya había salido a la luz. Al menos, ninguna más allá del par de noticias que salieron cuando ganó el concurso. ¿Acaso no interesaba su salida al mercado?, ¿falta tiempo de desarrollo tecnológico?, ¿por qué ningún organismo médico les brindaba totalmente su apoyo?

Julián premio
Julián Ríos, ganador del Global Student Entrepreneurs’ Awards

Simplemente sucedía que las noticias que había sobre este invento, estaban demasiado edulcoradas y alejadas de la realidad. Ya desde el titular de la noticia se olía el “clickbait”, ese sensacionalismo que te atrae para que pinches en la noticia, aunque aquello de lo que te informen no se amolde totalmente a la realidad.

No me hizo falta investigar muy a fondo para descubrir la realidad sobre el invento. La información encontrada acerca de la verdadera utilidad de EVA venía dada por el oncólogo médico y especialista de la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica), Miquel Ángel Seguí-Palmer.

Seguí-Palmer afirmaba que la información que EVA puede darnos es muy limitada e inespecífica y que, por tanto, no era competencia para los actuales programas de detección. La técnica de la termografía utilizada sigue un principio que es real, ya que el aumento de la actividad metabólica producida por un tumor es detectable por la subida de la temperatura localizada. Pero este aumento puede venir dado por cualquier golpe, infección o proceso inflamatorio. De hecho, para causar un aumento de la temperatura, el tumor en cuestión debe tener ya un tamaño considerable, lo suficiente como para no poder considerarlo un diagnóstico precoz, como afirmaba la noticia.

La postura de este especialista oncólogo, coincide con el de otros médicos y organismos internacionales como la FDA americana. Todos ellos afirman que no se puede comparar este método con una mamografía en cuanto a la precisión y la detección precoz.

Entonces, ¿qué sucede con EVA?, ¿pierde el invento del joven Julián Ríos su valor por un par de medios que se han olvidado de la importancia de la veracidad? La respuesta es clara: no. Igual que ha pasado con EVA, ha sucedido con otras creaciones y seguirá sucediendo. No es justo quitar el valor y el reconocimiento que merecen sus inventores.

EVA es una gran creación, hecha con la mejor intención del mundo, pero que no debe ser tomada como una medida de prevención contra el cáncer. No pasa nada por usarla, pero siempre sin que la paciente sustituya por ello la autoexploración y los análisis clínicos profesionales.

Por ello, EVA no será la solución definitiva, pero es sin duda un paso más en el largo camino de la prevención y lucha contra el cáncer.

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